14 octubre 2010

Magos Franceses en Rosario (1)

Francia ha sido la cuna de grandes magos, muchos de los cuales hicieron de su terruño o de Europa el escenario de sus presentaciones.

El artista que ocupa este espacio también trabajó en su país, pero fue uno de los magos trotamundos que cruzó el océano, y exhibió sus rutinas en muchas oportunidades en Latinoamérica.

Varios magos franceses como él y en la misma época, siguieron ruta similar luciendo su presencia en la región.

No he encontrado mucho escrito sobre Faure Nicolay.

Lo que vuelco aquí, es el registro de sus anécdotas y presentaciones en mi ciudad.

Faure Nicolay por primera vez en Rosario

El Teatro Olimpo, sería el escenario donde se presentaría con una gran función extraordinaria el domingo 7 de julio de 1872, el “Célebre Físico de París” Faure Nicolay, proclamado no solo por toda la prensa europea, sino también por los diarios de Brasil, Montevideo y Buenos Aires, como el Non Plus Ultra de la prestidigitación.

Venía el mago de actuar en San Nicolás (distante a 60 Km de Rosario), donde había trabajado con resultado bastante satisfactorio.


El programa indicaba que “… los esperimentos (sic) serán representados de una manera nueva, y sin aparatos, ejecución de la ciencia moderna desde Bosco y Herrmann hasta nuestros días.”

Debo aclarar el porqué de la mención de Herrmann por parte del periodista.

A partir del momento en que Carl Compars Herrmann (junto a Alex de solo 16 años) actuara en Rosario por primera vez en 1859, Carl fue tomado como referencia, motivo por el cual, cualquier mago que pasara por Rosario, era indefectiblemente comparado con el gran Herrmann.

Y ciertamente, apelar a la figura de Herrmann, contraponiéndolo con los magos que pasaban por Rosario, era una manera de generar entusiasmo entre el público, y de esta manera favorecer su asistencia al Teatro.

Continuaban los comentarios periodísticos del día 7 de julio, jornada del debut:

“Hoy da su primer función el émulo de Herrmann. Hay diversas opiniones entre los que han visto trabajar a este artista y a aquel. Unos dicen que Herrmann no tiene rivales, otros que Nicolay está por arriba de Herrmann.

Conocemos al primero, y nos complacemos de admirar esta noche al segundo para tomar nuestro juicio.

De cualquier manera, Faure este hombre científico, viene precedido de una gran reputación, y a estar a opinión de la prensa, las suertes que ejecuta no son conocidas muchas de ellas en estos paisajes….”


La crónica usaba las consabidas frases respecto de juegos de magia efectuados de una manera nueva, o antes nunca vistos por estos lares, como una manera de interesar al público para que concurriera al teatro.

La gira de Nicolay incluía dos funciones, debut día 7, y despedida el 11 de julio, pero esta última no la pudo realizar como ya veremos.

Como dato curioso, por cada entrada comprada, el espectador recibía en forma gratuita dos números para una lotería a rifar en la tercera parte de la función.

Diez sorpresas componían los premios de aquel sorteo. Otra excelente opción para atraer al público.

Nicolay, presentado como una celebridad, colmó el teatro el primer día de función, y el público lo proclamó como el non plus ultra de la prestidigitación, según las crónicas.

Cabe recordar que otro mago francés Mr. Robert, que pasara por Rosario en 1858, fue nominado con el mismo título, y lo mismo ocurrió con muchos otros artistas.

La personalidad de Faure cautivó al público, porque apenas se presentó en el escenario fue calurosamente aplaudido por el auditorio.

El guante que calzaba en sus hábiles manos, desapareció como por encanto, y en el mismo momento apareció en el ojal izquierdo de su frac una hermosa flor, sin que nadie se apercibiera de donde venía, ni como había nacido tan invisiblemente.

La limpieza conque ejecutó las suertes anunciadas, dejó al público profundamente sorprendido, arrancando estrepitosos aplausos.

Aunque no figuraba en el programa, el artista exhibió otra especialidad no mágica, que por cierto fue muy festejada por los espectadores.

El periódico local La Capital, agregando sus comentarios propios, reproducía un artículo aparecido en el importante Journal Le Monde Ilustrée acerca del artista, donde se narraba la presentación de Nicolay ante la familia real en Chalons, el 24 de junio de 1869.

En la imagen adjunta, puede apreciarse una reproducción que publicó el Magazine mágico The Sphinx en la década de 1930, ilustrando respecto de aquella función.

Finalizaba el relato de La Capital, apuntando que el público de Rosario había tenido la ocasión de conocer al mago, por la casualidad de que en los sucesos de la lucha de la Comuna de París, fue incendiado el teatro de su propiedad, y mientras terminaban esos desgraciados hechos, y se pudiera reconstruir el teatro, Nicolay había decidido recorrer otros mundos.

Una desgracia había posibilitado que fuera conocido en esta parte del planeta.

En otra oportunidad continuaremos comentando acerca de un accidente ocurrido a Faure en el Teatro Olimpo, la otra habilidad no mágica que aquel prestidigitador demostraba en sus espectáculos, y las varias veces que vino a la ciudad hasta fin de siglo.

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