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17 septiembre 2009

Fantasmagoría

Quien piense que el espectáculo de terror es un invento del siglo XX, debería revisar su pensamiento.

Sobre fines de 1700, algunas modificaciones en la concepción de la Linterna Mágica, dan lugar a espectáculos de imágenes horrorizantes que espantaban a la audiencia: fantasmas proyectados sobre humo, imágenes pequeñas que de pronto se convertían en gigantes, y además podían moverse alrededor de las paredes.

El arte de las proyecciones de imágenes se transforma completamente, dando origen así a la producción de espectáculos de horror, los cuales fueron conocidos como Fantasmagoría.

Como se trataba de una ilusión, era común que los magos, acompañaran sus funciones con alguna representación de este tipo de artefactos, aunque existen muchos ejemplos de entretenedores que nada tenian que ver con la magia.

Como era el show ?
Los acontecimientos siniestros (guillotina, muertes, etc.) de la Revolución Francesa, fueron el escenario ideal para generar nuevas sensaciones.

El interés del público por lo macabro en la época declinante de la Revolución, incentivó fuertemente esos shows de fantasmas.

En pleno conflicto, llega a París el físico belga Étienne-Gaspard Robert (1763–1837), luego conocido como Robertson, el cual desarrolla una novedosa idea de producir fantasmas por medios ópticos.

No era un improvisado, conocía de ciencia y de óptica, y para diferenciarse de Cagliostro y Mesmer, según sus propias palabras, se proclamaba como científico y no poseyendo poderes ocultos.

Algunos conocedores de este tema, afirman que en realidad, Robertson “tomó prestada” la idea del alemán Paul Philidor o Philipsthal, quien presentó Fantasmagorías en semanas cercanas a la ejecución de Luis XVI, y también exhibía curiosidades de óptica, mecánica, y autómatas.

Étienne inundó la ciudad de París con sus avisos y propaganda. El lugar donde se realizaba la exhibición no tenia suficiente espacio, debido a lo cual solo alrededor de 70 personas podían asistir a las presentaciones.

Poultier, un periodista importante de la época, escribió como testigo acerca de aquel espectáculo.

Explicaba aquel reportero, como el belga arrojaba en un brasero con carbón encendido dos vasos de sangre, algunas sustancias químicas, y algunas hojas del Journal des Hommes Libres (el diario de los republicanos), apareciendo entre el humo producido, un horrible fantasma cubierto por la capa roja de la libertad y armado con un puñal, para luego desaparecer.


Luego un joven del público, solicitó ver el fantasma de su amada ya muerta, y mostró su retrato. Robertson repitió la operación y apareció el busto de la joven con su cabello flotando en el aire, y dirigiéndole una sonrisa a su amado.

El relato es muy extenso, pero baste solo lo expuesto, para pensar de que manera, debe haber impactado lo narrado sobre quienes leían tales noticias.

La cuestión es que el lugar le quedo pequeño, y Robertson con sus fantasmas y sus petates, debió mudarse, encontrando un lugar ideal para las presentaciones: un viejo convento capuchino cerca de la Plaza de la Vendome en el mismísimo París.

No solo funcionaba el marketing, sino que la puesta en escena resultaba fantástica y a medida del show.

Los espectadores eran conducidos a través de oscuros pasadizos, rodeados de antiguas tumbas y lápidas mortuorias. La escenografía no podía ser mejor, era todo un show de imágenes.

Si bien las proyecciones aterraban a la audiencia, el ambiente tétrico se potenciaba aún mas, al agregar sonidos de truenos, campanillas, y otros ruidos por el estilo.

Pero esto no era todo, algunos ayudantes caminaban entre las tinieblas de la cripta, con linternas sujetadas en sus cuerpos, lo que producía otros efectos sobrenaturales, algo así como espíritus o fantasmas caminando y rodeando al mismo público.

El caso es que muchos espectadores ni se atrevían a mirar, y otros tantos querían salir disparados a la carrera cuanto antes de aquel lugar, para alejarse de tal espanto.

La pregunta a formularse sería: ¿ para que iban a tales espectáculos si luego se horrorizaban ?
Evidentemente como en la época actual, el morbo jugaba su papel en la sociedad.

¿ O acaso muchos de nosotros no hemos vuelto la cara en algunos filmes de horror o suspenso ?

Aquello era el primer antecedente de las películas de horror actuales.

Aquella gente concurría a la Fantasmagoría, hoy nosotros vamos al cine.

El funcionamiento de la Fantasmagoría
Los fantasmas y demonios eran pintados sobre diapositivas de vidrio. Pero mientras en la Linterna los espectadores se encontraban entre el equipo y la pantalla, en la Fantasmagoría, era la pantalla la que se interponía entre la maquina y el publico.


De esa manera, al ubicarse el proyector detrás de una pantalla translucida fuera de la vista de la audiencia, agregaba más misterio al show.

El belga usaba un equipo de linterna especial montada sobre ruedas, al cual denominó Phantascope o Fantascope.

Moviendo este aparato hacia la pantalla o alejándola de ella, las imágenes se deformaban en cuestión de segundos, de forma similar a como lo hacen los modernos zoom.

Los espectadores azorados, observaban como la figura crecía rápidamente, dando la impresión que se abalanzaba hacia ellos, y al momento siguiente se convertía en pequeños enanos.

El mecanismo estaba hábilmente diseñado, con dispositivos que permitían que las lentes mantuvieran las imágenes en foco, y la intensidad de luz constante durante el movimiento de la máquina.

Al generar humo y dirigir el equipo sobre esa densa niebla, las imágenes se proyectaban sobre la humareda como si estuvieran flotando en el aire.

En 1847, a algunos científicos se les ocurrió la idea de publicar un libro, donde presentaban una colección de 400 experimentos científicos con fines de entretenimiento, y en el cual entre otras ramas de la ciencia, explicaban como la gente podía fabricarse su propia Linterna Mágica y Fantasmagoría, incluyendo la construcción de diapositivas con pinceles de fino pelo de camello, tinta china, y también como armar el resto del equipo.

En la figura tomada del libro mencionado, puede observarse como puede crearse una imagen fantasmagórica sobre un soporte quemando incienso para generar el humo, al mejor estilo de las proyecciones láser de nuestros días.

16 septiembre 2009

La Linterna Mágica

Hace cerca de 600 años, con la televisión ni cine aún inventados, un científico Veneciano, adelantado a su tiempo, dejó plasmado en su tratado Liber Instrumentorum, la referencia mas antigua de lo que luego se conocería como Linterna Mágica, el mecanismo precursor del actual proyector de diapositivas.
Al proyectar sobre una pantalla y en forma ampliada imágenes pintadas sobre placas de vidrio, el dispositivo llamado Linterna Mágica, se convirtió en el medio de entretenimiento y comunicación por antonomasia de toda una época.

A través de sus presentaciones, se conocieron noticias, narración de hechos bélicos o históricos, grandes monumentos, hechos cotidianos, ilustración de cuentos para niños, llegándose incluso hasta el límite de presentar lo que hoy conocemos como “espectáculo condicionado”, reservándose por supuesto esos shows, exclusivamente para caballeros.

Como empezó todo
Érase un tiempo de grandes descubrimientos, época en que la gente observaba mas detenidamente ciertos fenómenos, y por lo tanto ampliaba mas que ahora, el horizonte de su mente. Para muestra de esos tiempos, solo baste el ejemplo del gran Leonardo da Vinci.

Una de las primeras descripciones sobre el particular, aunque muy rudimentaria, fue realizada por Giovanni de Fontana, quien cerca de 1420, aunque sin explicar en detalle el fenómeno, describía el concepto de funcionamiento de la Linterna.

Sin la televisión, internet, ni los ciber, muchos utilizaban sus neuronas para pensar. Es así que luego de Fontana, aparecen otros nombres: Giovanni Baptista della Porta (1590), el jesuita alemán Athanasius Kircher (1650), Christian Huygens (1659), y muchos otros, quienes desarrollaron y mejoraron la idea.

¿ Porque Linterna Mágica ?
Como los espectadores no conocían el cine, porque aun no se había inventado, nadie tenía la mas remota idea, de donde provenían aquellas imágenes que aparecían ante ellos sobre una pared o una pantalla.

¿ Que otra explicación podría tener aquel extraño fenómeno, salvo que fuera un hecho sobrenatural, milagroso o simplemente mágico ?

Otras explicaciones, se inclinan a pensar que como a menudo esos espectáculos representaban duendes y demonios, lo probable es que de aquí justamente, provenga el nombre de Linterna Mágica.

Descripción de los equipos
El dispositivo más sencillo, constaba de una caja con una lámpara de aceite, una chimenea para evacuar el humo y una lente.

Como fuente de luz en sus comienzos, se usaron velas y lámparas de aceite, pero a algunos “iluminados” se les ocurrio la idea usar luz hidroxigenada, lámparas de arco y también luz acetilénica.

Pero es con la aparición de la lámpara eléctrica, cuando todos estos mecanismos - denominados pre-cine -, llegan a su punto culminante.

Desarrollos posteriores, generarían las imágenes animadas, donde a través de una placa fija y otra móvil, permitirían sobreimpresiones, que producían una ilusión de movimiento, aunque muy elemental.


Imágenes de Linternas Mágicas europeas del siglo XIX

Las imágenes aquí incluidas de las Linternas mágicas, han sido tomadas del excelente sitio Magic Lantern `de Luikerwaal´, propiedad de Henc R. A. de Roo (Holanda), donde cualquier interesado en el tema, puede satisfacer todas sus dudas respecto de este tema.

No podían faltar las sensaciones mas impactantes, muy parecido a lo que hoy llamaríamos efectos especiales. Eran Las Vistas Disolventes.

Por medio de un par de diapositivas, un juego de lentes y algún otro mecanismo, se podía observar un cambio de estado, por ejemplo la misma vista de día y de noche, invierno y verano, o un barco con mar en calma y en tempestad.

Los sistemas de estos dispositivos, así como su forma de iluminación se irían modificando, apareciendo entonces los Panoramas, Polioramas, Dioramas, Diafanoramas, Cosmoramas, Silforamas, etc.

El Panorama, permitía observar en una pared de forma cilíndrica, un paisaje o vista a 360 grados, mostrando así una “panorámica” total y amplia del paisaje.
El espectador, de pie en el centro del espacio, disponía de los 360 grados para observar toda aquella pintura.

Variando ya sea la iluminación, las pinturas, u otros detalles técnicos, se visualizaban los mismos paisajes en distintas situaciones, llegándose a proyectar ficciones y visiones fantásticas, en una sucesión de cuadros, como si se tratara de una película de diapositivas.
Se trataba de un ilusionismo visual, de allí también su relación con la magia.

El espectáculo
La Linterna alcanza su apogeo sobre fines del siglo XIX, cuando estos equipos aparecen en todo tipo y tamaño, desde linternas de juguete para niños, hasta aquellas usadas en espectáculos de entretenimiento en grandes salones, y hasta en teatros.

A algún showman inteligente de fin de siglo XVII, se le ocurrió una brillante idea: ¿ En lugar de establecerse en forma permanente en alguna población, porque no viajar, conocer el mundo, divertirse, y de paso llevar el divertimento hasta los lugares mas remotos?

Es de esta manera que los primeros linternistas comienzan a viajar continuamente presentando su espectáculo, y dado su carácter itinerante –exhibían en posadas, fondas, y castillos -, portaban todo su equipo sobre sus espaldas, anunciando sus espectáculos con panderetas, organitos u otros instrumentos y cantando para llamar la atención.

Cuando el espectáculo de Linterna Mágica se llevaba a las salas de teatro, se convertía en un verdadero show, ya que generalmente contaba con un presentador en vivo, cuyas explicaciones eran acompañadas por algún músico, quien frente a su piano, aportaba la “banda de sonido” al espectáculo, lo cual era un verdadero goce para la audiencia.

Un nuevo invento sobre fines de 1800, el cinematógrafo, convierte a este nuevo entretenimiento, en el más férreo competidor de la Linterna Mágica, acaparando toda la atención del público.

El cine con sus novísimas imágenes en movimiento continuo, relegan a partir de ese momento todo el esplendor que había conseguido la Linterna.

En la actualidad, en muchos lugares de Norteamérica y Europa, se realizan exhibiciones de Linterna Magia y Fantasmagoría, donde especialistas y coleccionistas, presentan y difunden este tipo de espectáculos, agregándole al espectáculo otros condimentos, usando vestimenta, decoraciones y otros detalles de aquella época.

La Linterna Mágica en Argentina
Argentina no podía quedar fuera del progreso.

De acuerdo con Vicente Gesualdo (1), fue el platero italiano José Boqui llegado a Buenos Aires en 1790, quien primero realizó exhibiciones en Argentina, con una Linterna de su propiedad traída desde Europa.

El italiano había conocido en Paris al celebre José Bálsamo “Cagliostro“, habiendo presenciado algunas de las representaciones de Linterna Mágica que este ultimo realizara en Versailles.
Boqui, vendió su linterna al Padre Juan Bautita Goiburu, quien realizó muchas proyecciones con este aparato en el Real Colegio de San Carlos y en el Real Seminario Conciliar de Buenos Aires.

A la muerte de Goiburu, la linterna paso a un pariente suyo también religioso: Ignacio Picasarri .

Comenta Gesualdo, que las ventanas de las habitaciones de Picasarri daban sobre el río, y cuando en 1811 la escuadrilla española de Montevideo bombardeó Buenos Aires, este cura fue acusado de hacer señales a los realistas, por los intervalos de la luz de la linterna al pasar sus vistas, lo que originó su destierro

¡ Vaya que se utilizó hasta para las cosas mas curiosas la Linterna en Argentina ¡

A posteriori otros extranjeros comenzarían a importar la novedad, y así comenzaron las exhibiciones masivas en los centros urbanos y rurales mas importantes de nuestro país.

(1) GESUALDO, Vicente “Los salones de Vistas Ópticas, antepasados del cine en Buenos Aires y el interior”, en Revista Todo es Historia, Buenos Aires, 1988

Museo Rocsen – Cordoba – Argentina
En las inmediaciones de Mina Clavero en la Provincia de Córdoba, Argentina, mas precisamente a 5 kilómetros de la localidad de Nono, funciona el excelente Museo Rocsen,donde dentro de sus mas de 18.000 piezas de disciplinas variadas, existe una sección de cine, donde se exhiben algunas linternas mágicas del siglo XIX, con varias colecciones de vistas, algunas de las cuales pueden observarse mas abajo.