Sobre fines de 1700, algunas modificaciones en la concepción de la Linterna Mágica, dan lugar a espectáculos de imágenes horrorizantes que espantaban a la audiencia: fantasmas proyectados sobre humo, imágenes pequeñas que de pronto se convertían en gigantes, y además podían moverse alrededor de las paredes.
El arte de las proyecciones de imágenes se transforma completamente, dando origen así a la producción de espectáculos de horror, los cuales fueron conocidos como Fantasmagoría.
Como se trataba de una ilusión, era común que los magos, acompañaran sus funciones con alguna representación de este tipo de artefactos, aunque existen muchos ejemplos de entretenedores que nada tenian que ver con la magia.
Como era el show ?
Los acontecimientos siniestros (guillotina, muertes, etc.) de la Revolución Francesa, fueron el escenario ideal para generar nuevas sensaciones.
El interés del público por lo macabro en la época declinante de la Revolución, incentivó fuertemente esos shows de fantasmas.
En pleno conflicto, llega a París el físico belga Étienne-Gaspard Robert (1763–1837), luego conocido como Robertson, el cual desarrolla una novedosa idea de producir fantasmas por medios ópticos.
No era un improvisado, conocía de ciencia y de óptica, y para diferenciarse de Cagliostro y Mesmer, según sus propias palabras, se proclamaba como científico y no poseyendo poderes ocultos.
Algunos conocedores de este tema, afirman que en realidad, Robertson “tomó prestada” la idea del alemán Paul Philidor o Philipsthal, quien presentó Fantasmagorías en semanas cercanas a la ejecución de Luis XVI, y también exhibía curiosidades de óptica, mecánica, y autómatas.
Étienne inundó la ciudad de París con sus avisos y propaganda. El lugar donde se realizaba la exhibición no tenia suficiente espacio, debido a lo cual solo alrededor de 70 personas podían asistir a las presentaciones.
Poultier, un periodista importante de la época, escribió como testigo acerca de aquel espectáculo.
Explicaba aquel reportero, como el belga arrojaba en un brasero con carbón encendido dos vasos de sangre, algunas sustancias químicas, y algunas hojas del Journal des Hommes Libres (el diario de los republicanos), apareciendo entre el humo producido, un horrible fantasma cubierto por la capa roja de la libertad y armado con un puñal, para luego desaparecer.
Luego un joven del público, solicitó ver el fantasma de su amada ya muerta, y mostró su retrato. Robertson repitió la operación y apareció el busto de la joven con su cabello flotando en el aire, y dirigiéndole una sonrisa a su amado.
El relato es muy extenso, pero baste solo lo expuesto, para pensar de que manera, debe haber impactado lo narrado sobre quienes leían tales noticias.
La cuestión es que el lugar le quedo pequeño, y Robertson con sus fantasmas y sus petates, debió mudarse, encontrando un lugar ideal para las presentaciones: un viejo convento capuchino cerca de la Plaza de la Vendome en el mismísimo París.
No solo funcionaba el marketing, sino que la puesta en escena resultaba fantástica y a medida del show.
Los espectadores eran conducidos a través de oscuros pasadizos, rodeados de antiguas tumbas y lápidas mortuorias. La escenografía no podía ser mejor, era todo un show de imágenes.
Si bien las proyecciones aterraban a la audiencia, el ambiente tétrico se potenciaba aún mas, al agregar sonidos de truenos, campanillas, y otros ruidos por el estilo.
Pero esto no era todo, algunos ayudantes caminaban entre las tinieblas de la cripta, con linternas sujetadas en sus cuerpos, lo que producía otros efectos sobrenaturales, algo así como espíritus o fantasmas caminando y rodeando al mismo público.
El caso es que muchos espectadores ni se atrevían a mirar, y otros tantos querían salir disparados a la carrera cuanto antes de aquel lugar, para alejarse de tal espanto.
La pregunta a formularse sería: ¿ para que iban a tales espectáculos si luego se horrorizaban ?
Evidentemente como en la época actual, el morbo jugaba su papel en la sociedad.
¿ O acaso muchos de nosotros no hemos vuelto la cara en algunos filmes de horror o suspenso ?
Aquello era el primer antecedente de las películas de horror actuales.
Aquella gente concurría a la Fantasmagoría, hoy nosotros vamos al cine.
El funcionamiento de la Fantasmagoría
Los fantasmas y demonios eran pintados sobre diapositivas de vidrio. Pero mientras en la Linterna los espectadores se encontraban entre el equipo y la pantalla, en la Fantasmagoría, era la pantalla la que se interponía entre la maquina y el publico.
De esa manera, al ubicarse el proyector detrás de una pantalla translucida fuera de la vista de la audiencia, agregaba más misterio al show.
El belga usaba un equipo de linterna especial montada sobre ruedas, al cual denominó Phantascope o Fantascope.
Moviendo este aparato hacia la pantalla o alejándola de ella, las imágenes se deformaban en cuestión de segundos, de forma similar a como lo hacen los modernos zoom.
Los espectadores azorados, observaban como la figura crecía rápidamente, dando la impresión que se abalanzaba hacia ellos, y al momento siguiente se convertía en pequeños enanos.
El mecanismo estaba hábilmente diseñado, con dispositivos que permitían que las lentes mantuvieran las imágenes en foco, y la intensidad de luz constante durante el movimiento de la máquina.
Al generar humo y dirigir el equipo sobre esa densa niebla, las imágenes se proyectaban sobre la humareda como si estuvieran flotando en el aire.
En 1847, a algunos científicos se les ocurrió la idea de publicar un libro, donde presentaban una colección de 400 experimentos científicos con fines de entretenimiento, y en el cual entre otras ramas de la ciencia, explicaban como la gente podía fabricarse su propia Linterna Mágica y Fantasmagoría, incluyendo la construcción de diapositivas con pinceles de fino pelo de camello, tinta china, y también como armar el resto del equipo.
En la figura tomada del libro mencionado, puede observarse como puede crearse una imagen fantasmagórica sobre un soporte quemando incienso para generar el humo, al mejor estilo de las proyecciones láser de nuestros días.